Crecimiento ‘a la cubana’, art. del Dr. Cárdenas

Artículo del Dr. Manuel José Cárdenas en su columna del Portafolio, “Cuba: del azúcar al turismo”.

He tenido la oportunidad de visitar a Cuba en tres ocasiones y apreciar las transformaciones que ha tenido su economía a partir del triunfo de la Revolución Castrista de 1959. La primera fue en 1975, cuando el presidente Alfonso López Michelsen restableció las relaciones políticas y comerciales entre los dos países, y se organizó una misión comercial para reactivar estas últimas, en la cual participé.

La economía cubana estuvo, desde su independencia en 1902, muy ligada al azúcar, que constituía el principal producto exportado por la isla, seguido del tabaco y el cacao. Para hacerle frente al bloqueo norteamericano, en esta década de los setenta, Cuba estableció una relación especial con URSS. De esta recibía ayudas y petróleo barato, y a esta y al Consejo de Ayuda Mutua Económica (Camecon) enviaba azúcar a precios subsidiados.

A la caída de la Unión Soviética, a finales de 1991, la economía cubana quedó prácticamente paralizada debido a las estrechas relaciones que tenía con esta nación que se concentraban en unos pocos productos y compradores. Para compensar la situación, el Gobierno introdujo en los años 1994 y 1995 algunas reformas de orientación mercantilista, entre ellas la apertura al turismo, el permiso a la inversión extranjera, la legalización del dólar –que después eliminó– y la autorización del empleo por cuenta propia en casi 150 profesiones. Estos cambios coincidieron con mi segunda visita a Cuba en 1996 como Viceministro de Industria, Comercio y Turismo, invitado por el gobierno cubano, para que les explicara las políticas y programas de desarrollo turístico que estaba aplicando Colombia con base en la Ley 300 de ese año.

En mi tercer viaje, realizado este año, he podido apreciar como el turismo se ha consolidado: sustituyo al azúcar y hoy es el corazón de la economía. El año pasado alcanzó la cifra de 4,5 millones de turistas y los ingresos per cápita también aumentaron. La construcción de hoteles y otras infraestructuras turísticas se dispararon desde el 2005. Cuba se ha convertido en el principal destino después de Europa Occidental para los turistas canadienses y tiene una importante cuota del mercado español, italiano, francés e inglés. Hoy, no solo se limita al turismo de sol y playa, sino al histórico y cultural, habiendo desarrollado no solo circuitos turísticos para la Habana y Varadero, sino también para ciudades como Cienfuegos, Trinidad, Santi Epíritus, Santa Clara, Santiago, que recogen la historia colonial y de la Revolución.

En el sector turístico la combinación creativa de empresas estatales, socios internacionales y emprendedores nacionales del sector privado es típicamente cubana. Podría mejorarse si se eliminara la exigencia de que las empresas estatales tuvieran más del 51 por ciento del capital, ya que le resta atractivos a los inversionistas extranjeros y dificulta su operación diaria y eficiente. Este modelo de crecimiento ‘a la cubana’, dirigido de forma tripartita, podría aplicarse a otros sectores económicos, en particular, a dos prominentes, pero rezagados: energía y agricultura. En la actualidad el gasto no discrecional en importaciones esenciales de energía y alimentos consume los ingresos cubanos en moneda dura por exportaciones, que ya, de por sí, son magros. No obstante, la isla cuenta con una capacidad natural para la creación de modelos energéticos y alimentarios más sustentables.

Manuel José Cárdenas

Portafolio, Lunes 01 de abril de 2019

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