El horizonte de la economía nacional

Artículo del Dr. Carlos Ronderos en su columna de La República, “Echavarría vs. Carrasquilla”.

Un viejo chiste de economistas dice que Cristóbal Colón fue el primer economista, dado que cuando salió no sabía para dónde iba, cuando llegó no sabía dónde estaba y todo con plata del gobierno. Me vino a la memoria este cuento al ver las diferentes visiones sobre la economía colombiana que expresaron dos distinguidos miembros de la institucionalidad económica del país. Mientras que para el ministro Carrasquilla el horizonte de la economía nacional está despegado y se van a lograr tasas de crecimiento por encima de 3,5%, para el gerente del Banco de la República existen grandes nubarrones que se reflejan en la tasa de desempleo y las pobres cifras del primer trimestre. ¿Quién tiene la razón?

La economía es una ciencia social y no una ciencia exacta, a pesar de que muchos economistas han tratado de cuantificar todas las variable posibles para poder encajarlas en un modelo econométrico que permita “predecir el futuro”. Todos estos modelos, con gran destreza matemática, ayudan sin lugar a dudas a entender de mejor manera el porqué del acontecer y probablemente logren, en algunas ocasiones, predecir de manera correcta el resultado final de un período económico. No debe sorprender que el análisis de las mismas realidades dé para interpretaciones diferentes y sabemos que los resultados de los juiciosos diagnósticos sobre la realidad del país cambian de manera permanente.

No es extraño encontrar que el Banco Mundial o el FMI anuncien una revisión de la proyección sobre el crecimiento de la economía. Si se tratase de una ciencia exacta no habría lugar a esa revisión. El uso de las matemáticas por sí sola no vuelve a la economía una ciencia exacta y el estudio de las variables con una metodología matemática no sienta verdades infalibles. Sobre este tema existe un ya viejo debate que empezó David Novik que, entre cosas, concluye que “el uso normal del lenguaje matemático en las ciencias sociales es, en gran parte, una forma de taquigrafía intelectual, y no demuestra de ninguna manera que los métodos seguidos hasta hoy con tanto éxito, en las Ciencias Físicas, se hayan adaptado repentinamente a las sociales”. En nuestro caso la formulación en modelos matemáticos de “los fundamentales” daría la razón al ministro, pero ello, como dice Novic, no es verdad absoluta. Es que en este debate entre Carrasquilla y Echavarría debe tenerse presente el pensamiento de Daniel Kahneman, un sicólogo que en 2002 obtuvo el premio Nobel de economía. Utilizando técnicas propias de su profesión Kahneman indaga acerca del comportamiento irracional del consumidor en un mundo de la economía en que se suponía que los consumidores tenían comportamientos racionales. Ese comportamiento poco racional del consumidor se da en el contexto de la incertidumbre y yo entendería que en la confrontación entre el Ministro y el Gerente la incertidumbre es un elemento fundamental.

Es probable que con las mismas cifras a mano pero tratando de interpretar la incertidumbre de consumidor se llegue a conclusiones diferentes a aquellas si no se tiene en cuenta este factor. Echavarría habla del efecto de la polarización sobre la economía, a lo cual habría que sumarles el pesimismo que reflejan las últimas encuestas y tal vez ello lleve a que puedan verse nubarrones frente a cifras que, como resultado de proyecciones matemáticas, augurarían un buen futuro. La situación social y política del país llama a que el análisis económico trascienda la econometría y se adentre en el campo de la sicología y la política.

Carlos Ronderos

La República, Martes, 11 de junio de 2019

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