Las cifras de la flexibilización

Artículo del Dr. Carlos Ronderos en su columna de La República, “Las cifras de la flexibilización”.

Es claro que la política de flexibilización del aislamiento obligatorio tiene por objeto amortiguar el impacto económico que la epidemia está causando. Es importante analizar el efecto que sobre la economía nacional y sobre el empleo tiene los sectores cuyo trabajo está permitido.

Analizando cifras del Producto Interno Bruto (PIB), se encuentra que los sectores a los que les esta permitido trabajar representaron en 2019 el 60,8% del total nacional. Entraron a trabajar esta semana los sectores de Construcción, que tuvieron un peso dentro del PIB (2019) del 7,79% y el sector de Industrias Manufactureras, que este mismo año tuvo un peso del 12,53%. Estos dos sectores representan el 20,32% de la producción nacional y su incorporación a la vida productiva nacional significa incrementar en una tercera parte la capacidad productiva que estaba permitida, consistente en los sectores agropecuarios (6,27%), mineros (5,15%), servicios públicos (3,15%), información y comunicación (3,01%), actividades financieras (4,76%) y la administración pública con el 18,17%.

Si bien es un refuerzo importante, queda por fuera del ciclo productivo todavía el 40% de la actividad económica y, en este porcentaje está desde luego el comercio minorista, las actividades profesionales y científicas, la hotelería, el turismo, los bares y similares y las actividades artísticas. No queda claro porque unas actividades quedan incluidas y otras excluidas, ya que no se conocen estudios sobre la transmisibilidad del virus según el sector económico. No se si una pequeña miscelánea o una oficina de abogados conduzca a una mayor transmisión del virus que una obra o una fábrica, pero el hecho es que esa fue la soberana decisión del gobierno.

Más preocupante que cuál sector se abre o cuál permanece cerrado es analizar cual es el impacto que esta medida tiene sobre el empleo y el bienestar de la gente. La Gran Encuesta Integrada de Hogares, permite valorar el impacto que estas medidas tienen, no solo sobre el empleo, sino sobre la calidad del mismo. Según datos de la Encuesta en el país hay algo más de 22 millones de empleados, de los cuales ocho millones son formales y 14 millones informales, que es el 63% de las personas que trabajan. Ahora bien, si cruzamos la información de sectores operando y no operando con el grado de informalidad en cada uno de esos sectores vemos como las decisiones del gobierno son graves desde el punto de vista de la vulnerabilidad ciudadana y la distribución de la riqueza.

Los sectores que están activos generan el 53% del empleo, es decir, que generan menos empleo que su peso en el PIB. Son sectores con mayor productividad. Lo grave de la cifras es que en los sectores excluidos el trabajo informal representa el 68%, mientras que en los sectores incluidos representa tan solo 35%. En términos no técnicos, significa que quienes no pueden trabajar son los que más bajo nivel de protección social tienen y los sectores más vulnerables de la población. A esto, debe sumarse todos aquellos del sector de la construcción no formales que tiene restricción para trabajar. Estas decisiones tendrán un efecto nocivo sobre la distribución de ingreso que en Colombia ya es bastante crítico.

Si no queremos que a los brotes de insatisfacción social se sumen nuevas condiciones objetivas, se hace necesario valorar el impacto económico de las medidas sobre los más vulnerables.

 

Carlos Ronderos

La República martes, 28 de abril de 2020

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